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Las Terapias de Tercera Generación

Las Terapias de Tercera Generación

Llamamos así a todo un cuerpo de terapias, descendientes de la Terapia Cognitivo- Conductual que nació a mediados del siglo XX. Terapias Tercera Generación.jpg

La TCC supuso una revolución en su día, pues, por primera vez en Psicología se hablaba de la relación entre Pensamiento/Emoción/Conducta. Es decir, son nuestros pensamientos los que provocan emociones y adoptamos una conducta u otra motivados por dichas emociones. Cuando los pensamientos son disfuncionales (pensamientos negativos sobre mí mismo, el futuro o los demás), experimentamos emociones relacionadas con miedo, tristeza, enfado, culpa, etc. Y nuestra respuesta estará teñida por dichas emociones, con lo que no será adaptativa y, en lugar de resolver, sentiremos sufrimiento y/o sus consecuencias no serán las esperadas.

En los años 90 del siglo pasado empezaron a surgir las Terapias de Tercera Generación como complemento y mejora de la TCC. Las nuevas terapias hacen mayor hincapié en las funciones de las conductas, en la experimentación, en los aspectos emocionales y en la potenciación de la relación terapéutica.

No se trata pues de modificar conductas, sino de estudiar y comprender qué función cumplen. Por ejemplo, una persona con gran actividad laboral y dificultades para conciliar su vida familiar, será un empleado ejemplar, apreciado por sus empleadores. En sí misma esta conducta sería positiva, si no fuera porque con ella, la persona está evitando el malestar que le produce su vida personal. Se trataría en este caso de corregir las conductas evitativas para poder adoptar conductas nacidas de la libertad y que respondan a los intereses y valores de la persona. Se prioriza la comprensión de las motivaciones para poder ejercer la autodeterminación y elegir la coherencia en lugar de la evitación.

Algunas de estas nuevas terapias serían la activación conductual, la terapia de conducta dialéctica, la de aceptación y compromiso, la psicoterapia analítico/funcional, la terapia cognitiva de la depresión basada en el mindfulness, etc.

En todas ellas la relación terapéutica es esencial: se busca la creación de relaciones terapéuticas intensas y curativas en sí. Esto significa que el terapeuta debe prestar especial atención y dedicación a estar genuinamente implicado e interesado en la evolución del paciente, pues sólo así podrá detectar en la terapia los cambios relevantes.

En MaravillosaMente Psicología adaptamos los tratamientos a la idiosincrasia singular de la persona, haciéndola responsable de su salud y del desarrollo de la terapia: Avances y retrocesos del proceso curativo son compartidos por paciente y terapeuta.

Ábrete Sésamo