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El poder de la Crisis

El Poder de la Crisis


 

Conocemos las crisis porque son situaciones adversas que nos ponen frente a dificultades que tenemos que resolver. La que ahora vivimos a nivel mundial nos tiene sumidos en la incertidumbre, el miedo al futuro y la sensación de descontrol que nos provoca un virus cuya cura desconocemos. Todos sabemos que el mundo, nuestra vida y nuestras relaciones nunca volverán a ser como eran antes; es decir, asumimos que, una vez controlado el virus, tendremos que reorganizar nuestras vidas, aceptar y adaptarnos a las nuevas situaciones que se presentarán a escala global. Esta crisis tiene el poder de transformar lo que hasta ahora conocíamos como estable e inmutable a nivel social: estamos entrando en una crisis de valores que nos hará investigar nuevas alternativas y, ya que cambiamos, esperemos que el cambio sea para mejorar.

A nivel individual, quien no ha pasado por alguna crisis personal en su vida? Los efectos son parecidos. El comienzo también: insatisfacción con el trabajo o con las personas próximas, incapacidad para identificar el motivo por el que me siento deprimido o agotado, sensación de soledad, sensibilidad a ciertos alimentos, toxinas o medicamentos como la aspirina, sensación de una nueva identidad, que puede incluir nuevas aspiraciones o deseo de cambiar el estilo de vida, búsqueda de una espiritualidad que se traduce en prácticas como la meditación o el yoga. Incluso el desarrollo de una enfermedad de las llamadas autoinmunes, de difícil tratamiento y que repentinamente se convierte en un desafío vital.

Cuando tomamos consciencia de la necesidad del cambio, ya no hay vuelta atrás, y cada uno lo hará a su manera. Se abren entonces unos nuevos canales de energía psíquica y nos damos cuenta de que el descubrimiento interior es un proceso que no acaba nunca: aparece el Amor Propio, en forma de autoestima y capacidad para expresar las necesidades personales. Podemos comprender nuestros límites y la importancia de protegernos de las influencias que no estimulan nuestro desarrollo personal. La mayoría, tomamos la decisión de no permitir que nadie vuelva a abusar de nosotros o a maltratarnos. Nos toca aprender que es mejor tomar decisiones desde la libertad y nunca desde el miedo o el enfado, con lo cual tendremos que identificar primero y después afrontar nuestros miedos más profundos.

Este es el inmenso poder de una crisis personal: nos sentimos autorizados a explorar y manifestar nuestras necesidades personales. Aunque es difícil aprender a expresar nuestras necesidades, siempre podemos pedir ayuda profesional para aprender a hacerlo y será un aprendizaje que nos acompañará de por vida, dándonos herramientas de gestión emocional y lucidez para poder tomar nuestras propias decisiones.

Estos son algunos de los factores positivos que nos aporta toda crisis. Vamos a afrontar la que estamos pasando en estos momentos para salir de ella fortalecidos y mejorados.

 

Ábrete Sésamo...